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Buenos Aires, Argentina

miércoles, 2 de mayo de 2012

Impasse.


Sin querer se enmudece la piel, sin temer solamente el hastío. Es que es adrede el tiempo que condiciona el pasar.
Aquel solitario, que no deja huecos, que siente de a sorbos. Una equivocación tan pronta, pero que fue elección. Un viejo dolor del amargo más serrano, una silueta con pronunciados ojos pardos.
Vela por un sueño más noble, por caminos más ciertos, por simplezas ajenas. Pero se mueve con murallas de hierro, con bisagras gastadas, con salidas tapadas. Un enredo de pruebas, un galpón de condenas.
Un perplejo destino, un calor que da frío. Sonrisas efímeras, lágrimas disueltas, brazos reclamados, deseos vanos. Sonidos, olores, sabores, que son los últimos, y quieren dejar de serlo.
No son neutras las dudas, porque con ellas se viven. No son necias, porque con ellas surgen las mayores respuestas.
Porque nunca llegó como uno quería, cuando uno debía y lo que se siente siempre es imagen, pero no acción.
Cuidado, porque las penas no deben ser eternas, los fantasmas conviven con nosotros, pero no nos pertenecen.
Un sólo, un suficiente, un aprendizaje que necesita renovarse.
Escapar lo más nítido, aunque no más transparente.
Después la próxima, la otra cara de la moneda.
Querer arriesgar el orgullo para someterlo.
Soñar para mantenerse en sitio.
Revivir, vivir lo que queda.
Ahora, punto muerto.


Mar.-

martes, 10 de abril de 2012

Días de soledad.


A partir de ahora, es una cuenta regresiva, y con cada hora, quedan menos días de soledad. No es que no lo sepamos, pero solemos olvidar que para encontrarse en el otro, hay que encontrarse con uno mismo. De esa forma todo encuentra su cause para amar.
Amar para compartir el detalle, para conmover la mente, para vivir la pasión.
Amar para comprender lo pequeño, parar regalar una sonrisa, para disolver el dolor.
El amor, al que nadie esta exento. Ese del que queremos, del que soñamos, del que vivimos.
No importa cuanto se huya, cuanta es la duda, cuanto es el tiempo, ni siquiera cuanto es el error o el errar. Siempre con él, aparece otra oportunidad. Incluso aunque se proyecte en el otro ausente, en otro no correspondido.
Es esa energía que fluye, que siempre esta lista para inmiscuirse por lo más recóndito. Que encuentra ese espacio. Ese instante preciso para burlarse de la debilidad y adueñarse de cada sentido, de cada pensamiento, de cada movimiento.
Eso que la mente retarda, que el tiempo enmudece, que el cuerpo reclama, que el alma exige.
A la vez tan poderoso y tan invisible. Ni siquiera lo vemos, pero cuando no lo sentimos, nos deja un sentido vacío, un sabor a poco, un silencio que abruma.
Es él quien ansía fortaleza, que en el alma espera renovarse. Siempre en la búsqueda de estremecer los corazones de su plena quietud.
Ya lo creo, pues somos esencia para amar y ser amados. Tan simple y tan complejo como eso.
A partir de ahora, es una cuenta regresiva, y con cada hora, quedan menos días de soledad.~


Mar.-

martes, 21 de febrero de 2012

Inspira.

Ella inspira, inspira a todos los hombres que la ven. A ellos, que se les inquietan los ojos con tanta belleza. Ellos, que se conforman en contenerla con la mirada, que perduran en la fantasía de arrebatarle un beso. Aunque ella lo hace sólo por él, en cada uno de sus pensamientos, con cada latido de su corazón.
Inspira porque es un ser puro, ingenuo, dulce, sincero. Eso que es muy poco perceptible para necios o cobardes. Y ahora, incluso, poco importante para él.
Inspira ella, porque toma un frasco, porque es difícil soportarlo, porque no puede imaginarse sus días sin él.
Él, que tan listo se cree, pero que cada día se vuelve más inútil en sus besos, nulo en sus caricias, torpe en sus cortejos. Él que se llena la boca de incoherencias y gritos y hasta veces lo acompañan sacudones y, se anima a retractarse para repetirlo después.
A él, que ahora le espera un largo viaje, que se despega de ella y de su alma, esa que un día la elevó, la conquistó, que la ilusionó hasta las entrañas.
Ella, que aún confía, aún lo desea, que no puede despegarse de ese sueño que la inspira una y otra vez aunque sienta que se ahogue.
Ella, que se olvido de su vida, que vale más de lo que imagina, que no tiene claro lo que merece y mucho menos que hay un mundo que la espera para renovarse.
Ella que inspira a ellos y no lo ve. Inspira ahora con lágrimas porque no hay vuelta, porque el aire le queda chico en su cuerpo. Inspira, con ese profundo dolor, con ese insignificante aliento, aquel que se esfuma con ella en el piso, en un abrir y cerrar de ojos. 
Y es que sucede al inverso de lo que se espera. Tan probable que un deseo disfrazado de obsesión, sea capaz de atenuar los límites, de dejar lo propio en la nada, de cortar la inspiración para cambiarlo todo de una vez.


Mar.-

martes, 31 de enero de 2012

Mirar al blanco.

Siguió ese trayecto que se hacia tan lejano y tan cercano a la vez. Esa idea que lo obligó a empezar, a desear, a querer con sus ojos.Aquellas curvas, esa sonrisa, ese lacio bamboleante, que encontró en ese club bailando una noche. Esa adrenalina, esa pasión, esa emoción que corrían por sus venas, viva imágen dentro de un rebuscado juego de precisión. Todo se hizo tan intenso cuando la miró por primera vez. Pero ella se perdió entre los demás y entonces el objetivo se hizo casi imperceptible. Fácil para perderla y errar.
Pero no era motivo para rendirse. Entonces ahora, llegar al punto justo, de mayor eficacia. Competiendo incluso, hasta con él mismo. Ni perderla de vista. No importa cuando es el momento exacto, ni la distancia a la que se encuentre, ni con cuanta velocidad iba a alcanzarla. Sabe, nadie tiene asegurado el acierto de antemano. 
Y otra vez la vé, resulta que caminaba justo por la esquina de su casa. Esta vez, su mirada estaba llena de ilusión. Incluso no quería ni parpadear, sólo para guardarse la foto de ese instante, de ese centro tan detallado, tan bello, tan anhelado, tan de ella. Era el deseo de conquistar. Siguió mirando, aunque por su ansiedad, su admiración, su inquietud, aquella figura se hizo cada vez más complicada de alcanzar. Falló otra vez. No importa, miraba siempre a aquella esquina para volverla a ver.
Entonces se animó a pisar otra vez el club, pensó que allí estaría. No se equivocó, pero esta vez, ella estaba sentada, aguardando a que alguien la sacara a bailar. Llegaría la hora de tener su recompensa, y de ahí en más, le seguirían días de gloria. 
Se acercó a ella, tomó sus manos blanquecinas, un poco frías y sacó suavemente su cuerpo de la silla. La llevó al medio de la pista. Era su centro. Ellos eran el centro.
Movió sus pies, mostró su sonrisa, que motivó a la de ella. Movió sus manos, la tomó por la cintura, la acerco a sus caderas. Ella accedió y tomó sus hombros. Cuando por fin fijaron sus vistas en un punto, eran sus bocas, casi pegadas. Eran el blanco soñado, el blanco más puro, su blanco perfecto..


Mar.-

domingo, 22 de enero de 2012

Volver a vivir.


Algunos días para desarmarse por completo. Para deslizarse hacia el abismo. Para querer hacer lo correcto, todo lo posible, lo mejor, lo indicado. Pero en lo pronto, poco y nada.
Siempre de la mano, tan unidos en las alegrías, mucho más en las asperezas. Esos dos, así sin vueltas, sin miedos, sin daños, sin descuidos, sin barreras..
Esas ganas de vivir, de brillar, de sentir, de soñar, de compartir. Un escurridiso amor en las entrañas, en las venas, en los ojos, en las manos, en cada parte de sus pensamientos, de sus recuerdos..
De pronto se les pasa la vida, esa que compartían noche y día. Desatados, despegados de la tierra. Pero a la vez tan unidos por la distancia, esa que quiere ser eterna, que tiene por pretexto volverlos a encontrar.
Se fue y con ella su alma, sus ganas de vivir, su sonrisa traviesa, sus ojos brillantes. También la sonrisa de él, la razón de seguir, la pasión de su vida, el regalo que vino y volvió al cielo.
El diálogo con la pared, el sin fin de preguntas, un abrir y cerrar de ojos, una soledad inquietante, un mal sueño inacabado.
Su vida sin mitad, esa parte inquebrantable que lo hacia sostenible, que lo hacia inmortal. Una ausencia voraz, una muerte en vida. Tan insulsa, tan efímera, tan vacía.  
No es que no lo intente, pero aún no encuentra la forma de VOLVER A VIVIR..


Mar.-

jueves, 19 de enero de 2012

Sin manos tu cintura.

Llévese estos ojos, piedritas de colores, cesta nariz de tótem, estos labios que saben todas la tablas de multiplicar y las poesías más selectas. 
Le doy la cara entera, con la lengua y el pelo, me quito las uñas y dientes y le completo el peso.
No sirve esa manera de sentir. Qué ojos ni qué dedos. Ni esa comida recalentada, la memoria, ni la atención, como una cotorrita perniciosa.
Tome las inducciones y las perchas donde cuelgan las palabras lavadas y planchadas. 
Arree con la casa, fuera de todo, déjeme como un hueco, o una estaca.
Tal vez entonces, cuando no me valga la generosidad de Dios, ese boy scout, y esté igual que la alfombra que ha aguantadosu lenta lluvia de zapatos ochenta años y es urdimbre no más, claro esqueleto donde se borraron los ricos pavorreales de plata, puede ser que sin vos diga tu nombre cierto, puede ocurrir que alcance sin manos tu cintura.


Julio Cortázar.-



sábado, 19 de noviembre de 2011

Media vuelta.

Media vuelta. Un simple giro en dirección semicircular de 180º.
Una sorpresa, un susto, una palmada, una llamada, un grito, una caricia..
Una elección, con eso basta para volver, recuperar o adelantar.
Medio giro, una rutina, una cama, un rincón, una canción, una palabra, un libro, un sonido, un olor, una prenda, un sabor, una lágrima.. 180º para modificar tu paso, para alimentar tu corazón, modificar tu mente.
Aferrarse a un sueño, a un ser querido, un amor, a un amigo, a una historia, un destino..
Girar otra vez. Reflexionar, buscar, seguir. Encontrar la armonía, la fuerza, la alegría, la esperanza.
Un simple hecho, un aprendizaje, un descubrimiento constante, el sentido efímero de la vida.
Un camino construido, un espacio marcado, una huella en el mundo, tú lugar en el mundo.
Sólo un segundo para que la vida cambie de rumbo. Es esa incertidumbre, que nos motiva a inventarnos, a aceptarnos, a renovarnos, a ayudarnos, a querernos.
Nada más que media vuelta, otro camino, otras personas, otros lugares, otras preguntas, otras respuestas..
Encomendar el pasado, cambiar el presente o reforzar el futuro.Volver a dar un paso, a dar la mano, a dar un beso, a dar el alma, a dar la vida. Una señal, una invitación para seguir creyendo, sintiendo, amando, soñando, viviendo. Un simple giro en dirección semicircular de 180º.~


Mar.-

martes, 8 de noviembre de 2011

Líneas.

Tan recto, tan detallista, tan dibujante, tan optimista.
Tus viejos versos, tus mágicos cuentos, cada una de tus palabras, mi fiel recuerdo.
Eran las horas juntos, mis penas y tus consuelos.
Eran mis alegrías y cada uno de tus abrazos, mis temores y una sonrisa compradora. Cada promesa, cada beso y cada concejo.
Cualquier sueño que se me ocurría, estaba agarrado tan fuerte de aquellas líneas curvas. Esas manos resquebrajadas y cálidas que siempre me acompañaban.
Tan sencillo, tan fuerte, tan desafiante, tan matemático.
Esa protección, ese valor, ese amor que me estremecía el alma.
Confieso que muy dentro de mis deseos eras algo así como inmortal, como una línea infinita, sin principio, ni final.
Tu huella se queda conmigo marcada con cada paso, tan redondeada, tan rebuscada, mi  modelo a seguir.
Más que un simple recuerdo.
Presente hasta en las líneas de mi mano, las palabras de mis labios y la marca de mi corazón..

~En memoria de Juan Antonio Pons~


Mar.-

sábado, 5 de noviembre de 2011

Como árboles.


Quién hubiera dicho
que estos poemas de otros
iban a ser míos

después de todo hay hombres que no fui
y sin embargo quise ser
si no por una vida al menos por un rato
o por un parpadeo


en cambio hay hombres que fui
y ya no soy ni puedo ser
y esto no siempre es un avance
a veces es una tristeza

hay deseos profundos y nonatos
que prolongué como coordenadas
hay fantasías que me prometí
y desgraciadamente no he cumplido
y otras que me cumplí sin prometérmelas

hay rostros de verdad
que alumbraron mis fábulas
rostros que no vi más, pero siguieron
vigilándome desde
la letra en que los puse

hay fantasmas de carne otros de hueso
también hay los de lumbre y corazón
o sea cuerpos en pena almas en júbilo
que vi o toqué o simplemente puse
a secar
a vivir
a gozar
a morirse
pero además está lo qe advertí de lejos


yo también escuché una paloma
que era de otros diluvios
yo tambén destrocé un paraíso
que era de otras infancias
yo también gemí un sueño
que era de otros amores

asi pues
desde este misterioso confín de la existencia
los otros me ampararon como árboles
con nidos o sin nidos
poco importa
no me dieron envidia sino frutos


esos otros están aqui
sus poemas
son mentiras de a puño
son verdades piadosas

están aqui
rodeándome
juzgandome
con las pobres palabras que les di

hombres que miran tierra y cielo
a través de la niebla
o sin sus anteojos
también a mí me miran
con la pobre mirada que les di

son otros que están fuera de mi reino
claro
pero además
estoy en ellos

a veces tienen lo que nunca tuve
a veces aman lo que quise amar
a veces odian lo que estoy odiando

de pronto me parecen lejanos
tan remotos
que me dan vértigo y melancolía
y los veo minados por un duelo sin llanto
y otras veces en cambio
los presiento tan cerca
que miro por sus ojos
y toco por sus manos
y cuando odian me alegro de su rencor
y cuando aman me arrimo a su alegría


quién hubiera dicho
que estos poemas míos
iban a ser
de otros.

Mario Benedetti.-

viernes, 4 de noviembre de 2011

Será el amor.

Amor. Esa palabra se quedo conmigo en el tiempo, soñando, esperando que salga a la luz.
Un corazón que palpita sereno. Una mirada que no se deleita como en aquel tiempo, con una brillante sonrisa.
Infinitas fueron las horas desde el día en que me levante de esa silla y tu rostro se me hizo borroso, casi irreconocible.
Son algunos los besos que me robaron o que regale ya, pero ninguno de ellos pudo repararme.
Memoria de aquello tan especial que me diste, para mi suficiente, para mi alcanzable, para mi, único.
Se quedan conmigo un pasado de gloria, un presente sin vos.
Soy esa gota que espera caer en soledad, ansiosa de otro corazón herido.
Porque un amor que pasó, deja huella. Esa que nos puede marcar el camino durante toda la vida.
No importa, me quedo con este sentimiento, algun dia será el amor..


Mar.-

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